20 mayo 2012

Aumento del mínimo nacional no va al compás de la “canasta”

El presidente Evo Morales, desde 2006, subió el salario mínimo en siete oportunidades, sin embargo, esta alza no ha alcanzado para cubrir el costo de la Canasta Normativa Alimentaria, explican dos especialistas.

El primer incremento que decretó Morales fue el 1 de mayo de 2006 (de 440 bolivianos se aumentó a 500 bolivianos) y el último, el 1 de mayo de este año (de 815 a 1.000 bolivianos).

El investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral (CEDLA), Bruno Rojas, explica que con la última alza se consigue cubrir el 55,8% de la canasta actual, que en diciembre de 2011 ascendía a 1.792 bolivianos.

Este índice está en función de la cantidad de nutrientes, proteínas y calorías que se recomienda consumir a una familia tipo, conformada por cinco personas, para que conserve un buen estado de salud.

“Desde 2006, el nivel de los precios de los alimentos ha subido en 10%, pero el mínimo nacional en su capacidad de compra solamente se ha incrementado en menos del 1%”, dice Rojas.

Este investigador afirma que eso es lo advierten los trabajadores cuando hay un incremento en términos nominales, que no se traduce en la capacidad de compra y que se ve cuando alguien pretende que le alcance para adquirir varios productos, pero se da cuenta “ que no alcanza”.

El director de la consultora Labor Rodolfo Eróstegui dice que a pesar de que el salario mínimo ha crecido considerablemente, “lógicamente es insuficiente” para cubrir los gastos de vivienda, transporte y otros. “E incluso gente que está ganando 2.500 bolivianos tienen problemas de sobrevivencia”, dice.

El desfase entre el salario mínimo y la canasta normativa, fijada a base de recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, es de larga data.

Según el CEDLA, en la gestión 2001, cuando el sueldo era de 400 bolivianos, la canasta indicada era de 824 bolivianos. En 2006, la remuneración mensual mínima era de 500 bolivianos, mientras que la canasta normativa llegó a 1.069 bolivianos.

El problema, opina Rojas, es que el salario mínimo “es un parámetro” que fija un Estado, propio de una economía liberal, que forma parte de una política de “contención salarial”, que se explica en determinar referentes bajos que benefician principalmente al empresariado.

Un criterio diferente tiene el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, Daniel Sánchez, quien comenta que el salario depende de la productividad y “lamentablemente en Bolivia el principal problema es la baja productividad”.

Una interpelación a la economía
Enrique Velazco, director de la Fundación Inaset, explica que en la negociación salarial del 2012, la Central Obrera Boliviana centró su demanda en una canasta básica de 8.300 bolivianos. La propuesta del Ejecutivo fue aumentar el sueldo mínimo en 23% ( 1.000 bolivianos) y los salarios en 8% para compensar la inflación registrada en 2011.

Al final, agrega Velazco, el Gobierno adoptó su propuesta, argumentando que desde 2006 el salario básico fue más que duplicado, y determinó $us. 5,000 millones para inversión productiva. Para los trabajadores, la oferta fue insuficiente: el salario mínimo, por ejemplo, no cubre el 12% de la canasta solicitada; y el 8% está lejos de reflejar el crecimiento real de los precios en el mercado. Para los empresarios, el 8% es un razonable referente para negociar con los obreros, pero excesivo el 23% al básico.

Velazco dice que más allá del porcentaje del incremento o el limitado alcance de los beneficios, las magnitudes de las cifras y los argumentos empleados, además de marcar las diferencias y las distancias entre las expectativas de los actores institucionales, interpelan a “la economía”, en torno a su capacidad de ofrecer bienestar a la gente.

“Con reservas internacionales suficientes para cubrir dos años de importaciones y recaudaciones tributarias que se aproximan al 25% del PIB, un salario medio nominal por debajo de la línea de pobreza, y un salario mínimo que cubre sólo la mitad de la Canasta Normativa Alimentaria, son serios indicios de que la gente no es prioridad para la economía.


Punto de vista
Enrique Velazco Director de InasetDe acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Estadística, la línea de pobreza, es decir el ingreso mínimo que debería tener una persona para estar en el límite entre pobre y no pobre es de 680 bolivianos por mes. Eso nos hace estimar que para una familia de cinco personas el salario para satisfacer las necesidades de la línea de pobreza sería alrededor de 3.400 bolivianos. Si hay dos personas trabajando en el hogar, estamos hablando de por lo menos 1.700 bolivianos. Ese monto coincide con lo que es la Canasta Normativa Básica que establecida por el INE y creo que también la ha calculado el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral. Esto nos está mostrando simplemente que para cubrir alimentos, de acuerdo a los precios actuales, una familia debería tener un ingreso de alrededor de 1.700 bolivianos.

Entonces, un salario mínimo no cubre ni siquiera una media Canasta Normativa Básica. Eso nos está mostrando la pobreza que se tiene en el país y, por supuesto, es obvio que si ése es el cálculo de una canasta normativa, hay muchos gastos que no están incluidos.

En consecuencia, el trabajador boliviano tiene nomás que recurrir a ropa usada, a ropa de donación, etc., con lo cual se deprime más todavía la capacidad de consumo que puede llegar a tener el trabajador, lo que hace que no hayan inversiones para crear nuevos empleos, porque obviamente lo que produciría cualquier industria no puede ser pagado o cubierto por salarios tan pobres.

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