16 mayo 2012

Propician encuentros para analizar situación del trabajo

El Instituto de Asistencia Social, Económica y Tecnológica (Inaset), como parte de la plataforma de Empleo Digno, propicia espacios técnicos de debate que permitan analizar las condiciones de desarrollo de la actividad productiva, el trabajo y la equidad en la economía boliviana.

La semana pasada expuso el economista Alberto Bonadona un trabajo titulado “Redefinición de la estructura tributaria y reencause del desarrollo nacional”.

La exposición partió del análisis de datos acerca de la distribución del Ingreso Nacional. El Estado, señala Bonadona, cobra impuestos con un aporte mínimo al proceso de agregación de valor, sin embargo, obtiene crecientes recursos de lo ya producido.

Los impuestos como porcentaje de Producto Interno Bruto crecieron de 8,9% en 1988 hasta 19,4%, en 2010, pero a la vez la remuneración de empleados disminuyó de 36,8% en 1988 a un mínimo de 24% en 2008, con una leve recuperación el 2010.

El efecto en el excedente bruto de explotación es mínimo o no existente, puesto que en el plazo prolongado de los 23 años referidos se mantiene en torno al 56% del Ingreso Nacional.

Impactos

Entre los principales hallazgos del estudio de Bonadona se destaca la regresividad de los impuestos, o sea el impacto negativo que tiene sobre los más pobres. Así, con excepción del Impuesto Directo a los Hidrocarburos y del Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (IUE) (que también puede ser traspasado), todos los demás recaen en las personas, afectando el ingreso disponible y la capacidad de consumo.

Asimismo, las cargas impositivas tienen incidencia desproporcionada en sectores que crean puestos de trabajo y, por lo tanto, agregan valor. En conclusión, se puede afirmar que los impuestos son “económicamente progresivos” pero “socialmente regresivos”.

La acción del Estado, afirma Bonadona, asume la posición de un competidor más por los recursos que se generan en la economía. Lo cierto es que la parte correspondiente a las remuneraron de los empleados del total del valor agregado en la economía es cada vez menor a lo largo de los años.

Análisis

Para explicar los datos, el analista planteó dos hipótesis. La primera señala: “En su afán de expandir sus ingresos, el Estado afecta negativamente el ahorro de los hogares y de las empresas”.

La segunda plantea que frente a las condiciones tributarias generadas por el Estado, los empresarios adoptan una política de protección de sus ingresos vía la condición de restringir aumentos de sueldos y salarios en un entorno de un mercado interno pequeño y que tampoco se expande.

Otro aspecto que destaca Bonadona es un deterioro de los ahorros de los hogares que se recuperan a partir de 2004 no por causa del aumento de las remuneraciones a los trabajadores, sino por un crecimiento de las transferencias netas del extranjero que a partir de ese año inician un inusitado crecimiento que en 2006 llegan a significar algo más que el 6% del PIB.

El “desahorro” familiar representó más de 5.000 millones de bolivianos en el año 2000.

El estudio, en síntesis, se orienta a la búsqueda de equidad y de ampliación del mercado interno y muestra que los tributos a las utilidades son crecientes, pero a la vez se considera que éstos, en última instancia, disminuyen el salario real y la tendencia del salario nominal es divergente del crecimiento que muestra el excedente de explotación.

Para modificar esta situación, se recomienda generar un incentivo a la producción que a la vez disminuya la magnitud del impuesto a las utilidades. De esta manera, un descuento de estos impuestos a los empresarios debería venir con la condición que aumenten los salarios a la vez que aumentan su inversión.

Así, la disminución del impuesto a las utilidades efectivamente se traduciría en mejor crecimiento de la base material de producción, más y mejores remunerados puestos de trabajo, redistribución del ingreso y cierta ampliación del mercado interno.

Entre las recomendaciones que se hicieron al estudio está que se debe observar la composición de los datos sobre el excedente bruto de explotación que incluyen a los “autoempleados” y a todo propietario de tierra, sea ésta grande o pequeña. Por otra parte se resaltó que es importante analizar el grado de “asalariamiento” que existe en Bolivia y se resaltó que no existe una relación directa entre impuestos y crecimiento.

Puntos de vista
José Luis Carvajal Economista Bolivia ha estado haciendo mucho más uso de la política monetaria que de la política fiscal. El trabajo de Alberto Bonadona y el de la Fundación Inaset muestran la posibilidad de usar la política fiscal y tributaria para generar crecimiento económico. Por ejemplo, incentivando a la población ocupada a realizar inversiones e incrementar el ahorro, revirtiendo la actual configuración del sistema impositivo que impone una presión tributaria mayor que a las empresas; o usando la política tributaria para influir en el mercado laboral y en la distribución del ingreso. La economía boliviana, como nunca, es objeto de varios efectos simultáneos: el incremento del precio del gas y los minerales, remesas que llegan, mayor gasto público e ingresos de la economía ilegal. Estos efectos deben tener una respuesta de políticas para enfrentar las causas que provoca la gran cantidad de liquidez en la economía. La política monetaria es insuficiente para paliar los efectos de posibles burbujas.


Enrique Velazco Fundación Inaset Las políticas públicas establecen incentivos o desincentivos que orientan la actividad económica afectando al desarrollo. La tributación neta de trabajadores y (auto) empleados de las empresas y de dueños del capital incide en la distribución de la renta y en el crecimiento. En los últimos 60 años, las políticas no superaron la pobreza y desigualdad por la falta de equidad en la distribución primaria del ingreso, por políticas que presionan los salarios a la baja y porque no promueven el aumento de la productividad para mejorar empleo y salarios. Bolivia está entre los países que más obstáculos pone a la creación y operación de empresas (ocupa el puesto 163 de 182), pero está entre los 15 que más impuestos grava a las actividades generadoras de valor y creadoras de empleo. El IVA, que tiene impacto negativo en la creación de valor y empleo, es una de las principales fuentes de recaudación fiscal, y el sector industrial es el mayor contribuyente de este impuesto.

Esta publicación cuenta con la colaboración de la Plataforma Empleo Digno.

Opiniones de expertos
Trabajo El aumento del empleo precario e informal en actividades de baja productividad es una evidencia de que las políticas tributarias privilegian la recaudación a la promoción del desarrollo productivo, dice el director del Inaset, Enrique Velazco.


Situación El Estado asume un papel de competidor más por los recursos que se genera y en su afán de expandir sus ingresos, afecta negativamente el ahorro de los hogares y de las empresas , opina en economista Alberto Bonadona.

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