07 enero 2015

Una productora apuesta por dar empleo a personas con discapacidad

Cuando ingresan a la cabina de grabación, el bastón que les brinda una guía por la vida queda de lado. Sus voces son las protagonistas y son capaces de todo. Con ellas pueden transformarse en personajes muy diferentes o parecidos a sí mismos, no existen los límites físicos.
Son protagonistas de varias cuñas radiales para una entidad bancaria, que actualmente se difunden, encarnando personajes del día a día.
Pero su cotidianidad es diferente. Son personas con diferentes tipos de discapacidad y de la tercera edad, segmentos de la sociedad muchas veces dejados de lado. Una comunidad y la Productora Audiovisual Solidaria (PAS) brindan oportunidades reales de trabajo a estos segmentos de la población.
Una vida independiente

La Comunidad para la Vida Independiente (CVI), dirigida por Litzy Arreaño, nació hace dos años para, como su nombre lo dice, promover la filosofía de vida independiente y que pertenece a un movimiento que surgió en la década del 70 gracias a personas que vivían en silla de ruedas.
El movimiento cuestionaba la discriminación social y la falta de condiciones para que los discapacitados desarrollen al máximo su potencial.

"La idea es que a través de la productora aprovechemos la capacidad que tienen las personas ciegas y con otros tipos de discapacidad (...). No se trata de que nos empleen por tener una discapacidad, sino de crear una alternativa competitiva en el mercado”, explica Arreaño, comunicadora social y también gerente de la PAS.

La CVI desarrolla tres programas. Renace, que se centra en el apoyo entre pares, donde las personas con discapacidad reciben entrenamiento para la vida diaria. En este programa se imparten también clases de canto con la finalidad de crear un banco de voces que se utilicen en la productora.

El segundo es Recrea, a través del cual se busca sensibilizar a la sociedad y sus instituciones sobre la necesidad de crear condiciones para las personas con discapacidad. Bajo ese concepto nació la productora.
Y, el tercero, Roud Quads, que busca facilitar la vida independiente de las personas enfermas y con discapacidad con actividades como elaboración y venta de productos.
Voces detrás de historias
Arreaño tiene artritis reumatoidea y se ha puesto al hombro el proyecto. Para ella es fundamental que la productora sea un emprendimiento social y que se fortalezca la CVI, que tiene actualmente 20 miembros, que está abierta a todas las personas que quieran participar.
"Yo decía soy enferma, no discapacitada. Aceptarlo ha sido duro, pero a la vez sanador (...). Un gran avance en la CVI creo que radica en reunir a personas con diferentes tipos de discapacidad”.
Una de ellas es Patricia Rodríguez, ella es ciega y estableció el contacto con los participantes no videntes para las cuñas.


Don Salomón, Reynaldo Vázquez, de 79 años, es un jubilado bancario y es el personaje principal de la serie de cuñas.
Vázquez forma parte de la Universidad del Adulto Mayor de la Universidad Católica Boliviana y en la vida real también es un jubilado bancario. Para él fue una experiencia enriquecedora, ya que muchas veces cuando camina por la calle siente que es "invisible” porque parece que nadie se percata de su existencia.

"Ha sido una sorpresa para mí. En mi casa incluso me llaman don Salomón (...), me siento honrado de estar junto a estas personas”.

Alejandra Zuñiga es una joven mujer con discapacidad visual. Interpretó a una embarazada de siete meses. Zuñiga tiene una enfermedad congénita en la vista llamada retinosis pigmentaria, que afectó su vida desde los nueve años.
"Tuve que dejar el colegio. Mis compañeros me hacían bullying, me decían cuatro ojos (...). Fue duro, salí bachiller, ingresé a la universidad a estudiar Derecho pero no pude concluir. A pesar de todo siempre he sido una persona muy activa y este año terminaré todos mis proyectos”, cuenta la madre y esposa.
En Caritas, junto a otros participantes de las cuñas, Zuñiga se capacitó en el área de producción radiofónica.
Otra es Nieves Moscoso. Ella interpreta a María, una mujer que debe hacer un depósito en el banco, pero se le hizo tarde y éste cerró sus puertas. En el desarrollo de la cuña aprende que puede hacer su transacción a través de internet y otras vías.
Moscoso se operó de miopía y le redujeron demasiado la retina, tiempo después tuvo un accidente en automóvil y quedó prácticamente ciega hace 16 años, cuando tenía 40.

Freddy Valdivia interpreta a Lucho. El personaje quiere acceder a un crédito de vivienda y Don Salomón le explica los beneficios y pasos para conseguirlo.
Valdivia quedó ciego a causa de unos hongos que contaminaron un par lentes de contacto y que estaban guardados durante demasiado tiempo. Su vida como documentalista en información en el área de salud en dos facultades en la UMSA se interrumpió.
Recuerda que cuando quedó ciego creía que su vida había terminado, tuvo que iniciar una diferente, en donde todos eran como él.
Actualmente se dedica a elaborar libros y publicaciones dedicadas a la población ciega en Bolivia, información que considera es casi inexistente.

"Ha sido un incentivo enorme porque las instituciones de discapacidad no tienen el alcance que pretende darle Litzy (Arreaño). Nosotros tenemos el conocimiento y no sería bueno irse de este mundo sin haber dejado huella”, finaliza Valdivia.

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