26 abril 2015

Gente con oficios curiosos

La elaboración de cerveza artesanal está despertando el interés de personas, que ven en ese producto una interesante oportunidad de negocios y de empleo. Marco Barbieri es uno de ellos. Este joven argentino está en Santa Cruz capacitando al personal del bar Brown Fox que se abrió hace poco en Santa Cruz con una oferta especializada en este tipo de bebida.

“Yo vengo de trabajar en Antares, una empresa de cerveza artesanal muy importante en Argentina. Aprendí mucho. Participé en exhibiciones de cocciones al vivo para el público”, relata Barbieri. En su opinión la elaboración de cerveza artesanal es “una gran experiencia” y “se la puede realizar desde casa teniendo los insumos necesarios”. Señala que a diferencia de la cerveza industrial, que requiere un proceso de elaboración más complejo y que va dirigido a un consumo masivo, lo que busca la cerveza artesanal es satisfacer a grupos selectos.

“En la cerveza artesanal se utilizan materias primas naturales lo que incrementa obviamente su valor. En Argentina hay grupos de personas que buscan vivir de esta actividad. De esa forma ha ido expandiéndose la producción local. Se han formado asociaciones donde sus integrantes imparten cursos y comparten conocimientos y experiencias. Incluso hay servicios que facilitan su preparación en casa”, ejemplifica

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Ana María Copa Vásquez

Tienen oficios singulares y en algunos casos sorprendentes, pero ellos lo toman como cualquier trabajo normal. Es parte de su medio de subsistencia y aunque también les demanda sacrificios, los realizan con gran pasión.

Un entrenador de cholitas luchadoras (un deporte espectáculo que se exhibe en El Alto), una ejecutiva de soporte virtual en negocios (que trabaja desde Santa Cruz teniendo a su computadora como su única herramienta de trabajo) una ‘menudera’ (que vive de la venta de las vísceras de reses), un reparador de santos (que lidera un taller de arte religioso en la capital cruceña) y un joven argentino que ve un gran futuro en la cerveza artesanal, cuentan cómo salen adelante con sus oficios cuando falta poco para celebrar el Día del Trabajo.
Bruno Rojas, investigador del Cedla (Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario) considera que esos trabajos están dentro del sector laboral informal urbano, porque son actividades por cuenta propia o generadas en el seno familiar ante la necesidad de otras fuentes de ingreso.

Según este experto, hay emprendimientos que surgen ante la falta de opciones de empleo formal generadas desde el sector público. Destaca la iniciativa y creatividad de hombres y mujeres que están apostando a nuevos ‘nichos de mercado’ pero alerta que pueden tornarse frágiles si el mercado se satura. Por ello se debe evaluar bien la demanda existente
Casi 35 años dedicados a la lucha libre. Simonini entrena actualmente a siete cholitas luchadoras. “A mí lo que me motiva es el amor al deporte. Mi padre ha sido luchador y uno de mis hermanos también está en esto”, cuenta este paceño. Destaca logros y ve
Casi 35 años dedicados a la lucha libre. Simonini entrena actualmente a siete cholitas luchadoras. “A mí lo que me motiva es el amor al deporte. Mi padre ha sido luchador y uno de mis hermanos también está en esto”, cuenta este paceño. Destaca logros y ve retos en esta actividad
El entrenador de las cholitas luchadoras. Benjamín Simonini, es luchador y también disfruta ahora de la pasión de enseñar lo que sabe a mujeres
Cada uno de sus saltos y caídas deben ser precisos. También deben estar atentas todo el tiempo para hacer lance a cualquier golpe. Así, con esa flexibilidad y con la simpatía natural que las caracteriza, las cholitas luchadoras van sorprendiendo y entreteniendo al público desde el cuadrilátero en el que se reúnen cada jueves y domingo en la ciudad de El Alto. Detrás de ese oficio, está Benjamín Simonini López, el hombre que las entrena en ese deporte-espectáculo desde hace varios años.
Este hombre que ya lleva casi 35 años dedicados a la lucha libre disfruta ahora también de la pasión de enseñar lo que sabe, tanto a hombres como a mujeres. Son dos horas de entrenamiento que dedica a las ‘cholitas luchadoras’ durante tres días a la semana. Su rutina incluye diversos ejercicios físicos, entre ellos mucho trote y abdominales.
“Como se trata de mantenerse firme en el ring el mayor tiempo posible, es importante mantener resistencia. Deben tener flexibilidad para el movimiento de sus extremidades superiores e inferiores, así como para el giro de la cabeza y de su columna vertebral. Una mala maniobra les puede provocar lesiones”, dice.
Reconoce que entrenar a mujeres en lucha libre no es fácil. Por ello cree que no abundan los entrenadores con los conocimientos y la experiencia adecuadas. “Se necesita paciencia. Hay que ser cuidadosos con el ejericicio. Ellas deben aprender a caer en cada salto cuidando siempre sus partes sensibles”, indica.
Este hombre nacido en La Paz destaca los logros alcanzandos. “Gracias a este deporte espectáculo uno puede conocer varios países. ‘Juanita La cariñosa’, por ejemplo ya salió a competir con luchadores chilenos. También fue invitada al programa de Cristina Saralegui en EEUU”, revela.
Ve grandes retos. “Queremos demostrar que Bolivia sí puede destacarse también en lucha libre. Mi sueño es ver que más luchadores hombres y mujeres salgan a mostrar sus destrezas en el extranjero. Todo se logra con empeño y sacrificio”, reflexiona
Trabajan a la par del faenado de reses. Son cerca de 20 las ‘menuderas’ que trabajan a un lado del Matadero Municipal. Su jornada empieza al mediodía y termina en la noche. Otro grupo de mujeres se encarga de la limpieza y del trenzado de tripas que luego
Trabajan a la par del faenado de reses. Son cerca de 20 las ‘menuderas’ que trabajan a un lado del Matadero Municipal. Su jornada empieza al mediodía y termina en la noche. Otro grupo de mujeres se encarga de la limpieza y del trenzado de tripas que luego venden.
Las ‘menuderas’, día a día entre las vísceras de reses. Laura Ferrufino se dedica a este oficio desde hace casi 30 años. Forma parte de un grupo de mujeres que viven de esta actividad

Vestidas con mandiles, un grupo de mujeres desarrolla su faena diaria en contacto directo con hígados, riñones, corazones, lenguas, tripas y otras vísceras de las reses. La selección, limpieza y venta de este tipo de alimento, apetecido por unos y menospreciado por otros, es su medio de vida y lo pasan de generación en generación.
Laura Ferrufino es una de ellas y ya lleva casi 30 años en este oficio. Esta mujer, que comenzó joven ayudando a una pariente con la comercialización de este producto, hoy ya es considerada una experta en este negocio.
Admite que este no es un trabajo para cualquier persona. “Hay que lavar las tripas y otros menudos, no es nomás llegar y vender. Algunas personas fruncen la nariz al ver esto. A uno le tiene que gustar. Yo no siento asco en lo más mínimo. Este oficio ayuda a ‘parar la olla’ y asegurar el alimento en casa”, dice.
Esta mujer, según cuenta, despierta a las 6:00 para hacer cocer panza que venderá en la tarde junto con el resto de menudos que logre aprovisionarse conforme se realice el faenado de reses.
A un lado del Matadero Municipal se puede ver a las ‘menuderas’, como las llaman, trabajando desde el mediodía hasta la noche en el abastecimiento de este producto a todo el que llega allí, entre ellos venteros de comida y otras personas que gustan de este alimento o que le atribuyen ciertas propiedades saludables.
El gerente del Matadero Municipal, Óscar Bello Soruco, explicó que entregan el menudo con la certificación de un veterinario
Son la ‘mano derecha’ del ganadero. Roberto Justiniano, responsable del sector pecuario en Fexpocruz destaca la labor de los tratadores. En ferias, como la reciente Agropecruz, cuidaron al detalle la buena presencia de esos animales.
Son la ‘mano derecha’ del ganadero. Roberto Justiniano, responsable del sector pecuario en Fexpocruz destaca la labor de los tratadores. En ferias, como la reciente Agropecruz, cuidaron al detalle la buena presencia de esos animales.
LOS TRATADORES
Su misión: que el ganado luzca siempre impecable. Desde hace 22 años, Berthy Dorado dedica su vida al cuidado de ganado gyr y otras razas.
Berthy Dorado forma parte de ese grupo de personas que trabajan silenciosamente para que los imponentes y valiosos ejemplares de la ganadería en Santa Cruz luzcan siempre impecables.

Se encargan de bañarlos, darles de comer, amansarlos y hacerlos pasear.

Además se convierten en una especie de ‘estilistas’ del ganado porque están a cargo de embellecer a esos animales cuando les toca lucirse en exposiciones y remates. Los han visto crecer, nacer y reproducirse por lo que les tienen un especial cariño.

Dorado ya lleva 22 años en este oficio al que se dedica con gran pasión. Por esa entrega hace un tiempo recibió un premio como un destacado tratador de ganado gyr. Actualmente integra el equipo de la cabaña Curichi Grande y también se encuentra al cuidado de algunos ejemplares de ganado girolando y guzerá.

“Es un cuidado especial que les damos desde que son terneros. Yo me levanto a las 6 y me encargo de su limpieza y alimentación. Hay que hacerlos caminar, enseñarles a pararse bien y amansarlos constantemente. Todo se logra con paciencia. Si uno se lo propone, lo hace bien”, explica, haciendo una pausa en la reciente feria Agropecruz
El semblante de algunas imágenes lo conmueve Jesús Espinoza dirige hoy esta empresa familiar iniciada hace 22 años. A la par, con su esposa administra un centro de belleza integral
El semblante de algunas imágenes lo conmueve Jesús Espinoza dirige hoy esta empresa familiar iniciada hace 22 años. A la par, con su esposa administra un centro de belleza integral

Una familia dedicada a la reparación de imágenes de santos. ARTE
Desde su taller, Jesús  Espinoza y su equipo de trabajo atienden varias solicitudes durante las fechas de festividades religiosas.

No hay nada que no tenga solución en el taller de Jesús Espinoza. Con sus hábiles manos, él y su equipo de trabajo se dedican desde allí a reparar y embellecer las imágenes de santos y vírgenes que son muy veneradas por sus fieles devotos.

“Reconstruimos o restauramos las partes que se han roto o dañado. Hacemos creaciones a pedido y confeccionamos vestidos y capas”, explica Espinoza quien está a cargo del Taller de arte religioso Yoly, una empresa familiar iniciada por su madre Yolanda hace 22 años y administrada luego por sus hermanos.

Para Jesús Espinoza, este es un trabajo como cualquier otro. Sin embargo, reconoce que hay imágenes que lo llenan de gozo, por el semblante que tienen. Por otro lado, le sorprende la reacción de algunos de sus clientes.
“Hay casos en que sale más caro hacer reparar que adquirir una nueva imagen de un santo o virgen pero los clientes prefieren pagar lo que sea. Es que le dan un significado especial. Con esa misma devoción, otras personas llegan a pagar más de 1.000 bolivianos por su vestuario para alguna festividad religiosa”, indica.

La demanda de este servicio aumenta en ciertas fechas. “En abril tenemos varias solicitudes para restaurar y hacer retoques a imágenes de San Jorge y San Expedito. Pero, el mes de mayor actividad es diciembre”, explica. Normalmente trabaja con cuatro personas, pero en días de alta demanda, llegan a requerir 10.

Encontrar personal adecuado para este trabajo es complicado. “Lo que más cuesta es conseguir pintores con una buena mano, porque cada obra requiere detalles angelicales”, enfatiza

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