11 abril 2015

Menores trabajadores de Tarija se dedican a más de 15 rubros



El Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) y del Gobierno Municipal de Cercado manejaba la información de en Tarija hay de 1.500 a 2.000 Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (NAT). En cambio la información recogida del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la población económicamente activa para el Censo 2012 arroja un total de 8.053 NAT, más del triple que los estimados manejados hasta el momento por las instituciones públicas encargadas de esta problemática.

Estos menores tienen edades que oscilan entre los 10 a 18 años. Mientras que no se debe dejar de lado que existen niños de 5 a 10 que también ejercen trabajos, pero que no están considerados en los datos del Censo. Esto representa un ocho por ciento del total de la población económicamente activa del municipio, un 22,5 por ciento de la población total infantil dentro de estos rangos de edad y aproximadamente un cinco por ciento de la población total.
Estos menores están distribuidos en diferentes rubros como: ayudante de albañil, ama de casa, artista, ayuda familiar, cargador, chofer, empleada doméstica, impulsadora, mozo, niñera, obrero, repartidor de soda, técnico, vendedor callejero, venta de comidas y venta en puesto fijo.
Estos datos son fruto del estudio exploratorio: “Situación y perspectivas laborales de niño/as y adolescentes trabajadores (NAT) en la ciudad de Tarija”. Para ahondar en el tema se conversó con uno de los miembros del equipo de investigadores, Daniel Vacaflores, quien señaló que del total de 8.053 menores trabajadores, un 55 por ciento son varones y el resto mujeres. Además develó que uno de cada cinco niños trabaja. Mientras que de cada persona trabajadora, una es un menor de edad.
Existen trabajos con un fuerte sesgo de género, donde por ejemplo los (ayudantes de) albañil, los empleados públicos y los repartidores de soda son exclusivamente varones, mientras que las empleadas domésticas, las niñeras y las ayudantes en los puestos de comida son exclusivamente mujeres. Los técnicos son principalmente varones, pero existe una pequeña cantidad de mujeres en el rubro. Después en prácticamente todos los demás tipos de trabajo hay una representatividad de ambos géneros, con pequeños sesgos a un lado u otro.
Muchas veces la necesidad lleva a un menor de edad a trabajar, agregó la delegada de la Organización Independiente de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores de la ciudad de Tarija, Dayana Ivanovich. “Pedimos que se respete la normativa del trabajo infantil, porque hay casos que los niños no tienen papá, mamá y precisan trabajar para mantenerse y estudiar”, dijo la menor.

Ingresos
Los ingresos económicos de un niño o niña trabajadora van desde los 10 a 15 bolivianos por día (con jornadas de hasta nueve o diez horas laborales), en su mayoría NAT dependientes bajo el control de un patrón; pasando por un margen variable de 20-30 bolivianos por día (cuatro horas de trabajo) para los NAT independientes; y llegando hasta un jornal de 50-90 bolivianos como ayudante de albañil o en la industria. El sueldo mínimo nacional no es pagado más que en algunos casos especiales (como en el área de la construcción, con jóvenes varones de 16 años en adelante), siendo en muchos casos sueldos extremadamente bajos (de menos de 300 bolivianos), que en muchos casos van aparejados con una profunda situación de dependencia.
Existen trabajos con un fuerte sesgo de género, donde por ejemplo los (ayudantes de) albañil, los empleados públicos y los repartidores de soda son exclusivamente varones, mientras que las empleadas domésticas, las niñeras y las ayudantes en los puestos de comida son exclusivamente mujeres. Los técnicos son principalmente varones, pero existe una pequeña cantidad de mujeres en el rubro. Después en prácticamente todos los demás tipos de trabajo hay una representatividad de ambos géneros, con pequeños sesgos a un lado u otro.
Vacaflores citó un caso particular en el que una menor trabaja dentro de una pensión de comida y gana apenas 15 bolivianos por una jornada laboral de más de ocho horas continuas. Trabaja ya dos años con la misma señora, quien la hacía trabajar a “cambio de comida” –dijo Vacaflores–. La menor considera este un aspecto importante de su paga, pues le permite cada noche llevarles comida a su hermana embarazada y a su sobrino”.

Algunos tienen sueldos por debajo del salario mínimo
La delegada de la Organización Independiente de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores de la ciudad de Tarija, Dayana Ivanovich, ve favorable la reducción de edad para que los menores puedan ejercer un rol de manera dependiente o independiente. Pero la gran desventaja es que un gran porcentaje de los menores reciben salarios por debajo del salario mínimo nacional, pese a trabajar entre ocho a diez horas diarias. “Pedimos que se respete la normativa del trabajo infantil –manifestó Ivanovich–. Hay casos que los niños no tienen papá, mamá y precisan trabajar para mantenerse y estudiar”.
La normativa en Bolivia que norma y protege el trabajo infantil se basa en la Ley N° 548, el nuevo Código Niña, Niño y Adolescente promulgado el mes de julio de 2014. La norma mantiene la edad mínima para el trabajo adolescente a los 14 años de edad, pero se permite “excepcionalmente” el trabajo infantil desde los 10 años. Existe una diferencia filosófica fundamental entre este nuevo Código y el antiguo, pues ya no se prohíbe el trabajo infantil como tal, sino que se ataca a las diferentes formas de explotación laboral y se lo protege de aquellas actividades laborales que podrían entorpecer el pleno disfrute de sus derechos o que sean atentatorias contra su dignidad o bienestar físico.

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