25 agosto 2016

Un mal trabajo 'quema' tu salud a los 40 años



Pasamos entre ocho y 10 años enteros de nuestra vida en el trabajo. La cifra es el resultado de sumar todas las horas que dedicamos a nuestra actividad laboral hasta la jubilación y aunque, naturalmente, variará según la persona, el empleo, su carrera y el país, la cifra pone de manifiesto la importancia que puede llegar a tener el trabajo en nuestra vida. Las vacaciones son un buen momento para hacer balance de nuestra carrera, descansar y afrontar el nuevo curso con energías renovadas. Pero, si es probable que incluso a aquellos que les gusta su trabajo les cueste regresar, para las personas que están hartas de él la perspectiva de volver puede convertirse en una auténtica pesadilla que, además, pasa factura a su salud.

Así lo asegura un estudio que ha medido desde 1979 el impacto de la actividad laboral en la salud de 6.442 ciudadanos de EEUU, según indica el diario español EL MUNDO. El trabajo, presentado esta semana en Seattle, durante el Congreso de la Asociación de Sociología Americana, muestra que desempeñar un trabajo que no nos gusta de forma continuada causa problemas mentales y, en menor medida, físicos.

Las consecuencias en la salud de las personas que desde jóvenes han tenido un empleo poco satisfactorio se notan ya al cumplir los 40. «No hay que estar cerca del final de tu carrera para sufrir el impacto de la insatisfacción laboral en la salud, en particular en la salud mental», explica Hui Zheng, profesor de Sociología en la Universidad del Estado de Ohio y coautor del artículo.

Efecto acumulativo

Según publica El Mundo para hacer el estudio utilizaron datos de adultos que habían participado en la Encuesta Nacional de la Juventud de 1979, que siguió su trayectoria profesional durante años.

Después de que los participantes cumplieran los 40 se evaluaron distintos parámetros de su salud. Las personas que aseguraron no estar contentas con su empleo obtuvieron una peor valoración en todos los aspectos de salud mental evaluados. Así, presentaban mayores niveles de depresión, problemas para dormir, se mostraban más preocupados, tenían mayor tendencia a que les diagnosticaran problemas emocionales y obtenían un peor resultado en el test de salud mental global.

Más resfriados y dolores de espalda

Aunque los efectos en la salud física fueron menos llamativos, el grupo de insatisfechos con su trabajo y los que habían ido empeorando su valoración sufrían con más frecuencia dolores de espalda y resfriados que los miembros de los otros grupos. «Descubrimos que hay un efecto acumulativo que se manifiesta en la salud muy pronto, durante la cuarentena», apunta Jonathan Dirlam, investigador del mismo centro y autor principal del estudio.

Zheng, por su parte, subraya que «los altos niveles de problemas mentales que presentaban podrían ser precursores de futuros problemas físicos. La ansiedad y la depresión pueden dar lugar, entre otros, a problemas cardiovasculares cuando sean más mayores». La buena noticia es que aquellos que empezaron su carrera con un trabajo poco gratificante pero fueron mejorando no presentaron los problemas de salud asociados a una baja satisfacción laboral. «El efecto acumulativo es clave», explica Jesús de la Gándara Martín, jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de la Universidad de Burgos.

Este especialista, que ha escrito varios libros sobre el denominado síndrome de estar quemado [burnout en inglés], lleva años tratando a pacientes que lo sufren. «La pérdida de calidad en el trabajo es progresiva en las personas que se sienten quemadas. Hay diferentes estadios o niveles que van dando lugar a problemas de salud mental, física y de salud social, porque también afecta a las relaciones que mantiene con otras personas, con sus familias y al interés por desarrollar sus hobbies u otras actividades personales. Si la situación no mejora, puede dar lugar a infartos, hipertensión, depresiones, ansiedad, insomnio, consumo de sustancias y, con frecuencia, abandono de la profesión», enumera en conversación telefónica, indicó El Mundo.

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