31 octubre 2019

Este año no habrá 2º aguinaldo; economistas ven señales de crisis

  El crecimiento acumulado del Producto Interno Bruto (PIB) de julio de 2018 a junio de 2019 alcanzó a 3,38 por ciento, un porcentaje insuficiente para otorgar este año el segundo aguinaldo a los trabajadores asalariados del país.
La información la dio ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE), que reconoció que el bajón se debe, sobre todo, a la caída del petróleo crudo y gas natural en 20,11 por ciento, con una incidencia negativa de 1,07 por ciento en el PIB. “Básicamente, viene explicada por el mal rendimiento del mercado externo a nivel internacional. Ha incidido que Brasil y Argentina demanden menos gas”, dijo el director del INE, Santiago Farjat.
Dos economistas consultados por este medio, José Luis Evia y Gabriel Espinoza, coinciden en que el anuncio es coherente con la realidad económica del país, y advirtieron que son señales de la desaceleración de la economía nacional.
Sólo en lo que se refiere al segundo trimestre de 2019, el crecimiento fue de 3,13 por ciento.
Según el INE, las actividades de mayor incidencia, es decir, aquellas que aportan más en su crecimiento al segundo trimestre de 2019 fueron: agropecuaria con 1,01 por ciento, servicios financieros con 0,71 e industria manufacturera con 0,66 porcentuales.
Al otro extremo está el rubro de hidrocarburos. De enero a junio de este año, Brasil y Argentina dejaron de comprar 22,45 y 19,93 por ciento, respectivamente.
Estas cifras han derivado en el señalado 3,38 por ciento, que se constituye en el porcentaje más bajo de las mediciones trimestrales que se establecen para el pago del segundo aguinaldo desde 2013. Antes, sólo el tercer trimestre de 2017 había registrado 3,78 por ciento.
“Era previsible. La caída de las exportaciones de gas tiene un efecto muy fuerte en la economía nacional. Es un costo muy elevado”, dijo el economista José Luis Evia, quien ya antes había calculado la contracción de este rubro, lo que repercutirá no sólo en el pago del segundo aguinaldo, sino también en el crecimiento económico de los próximos años. Evia, en un estudio anterior, proyectó que Bolivia sube peligrosamente su deuda externa y baja las reservas internacionales netas.
Por su parte, el economista Gabriel Espinoza, indicó que el bajón en el crecimiento del PIB se debe a la caída de las exportaciones de gas, pero también a la desaceleración de la construcción, el sobrestocamiento de productos no acomodados en el mercado y la caída de las inversiones privadas (nacionales y extranjeras), pese a que la inversión pública ha sido mayor.
Según Espinoza, la situación va más allá del pago del segundo aguinaldo, pues devela una vez más que la economía boliviana depende en extremo de los hidrocarburos, y que es necesario replantear el modelo de crecimiento económico.
“Este modelo depende mucho de las condiciones externas y de los equilibrios macroeconómicos, y trata de inflar el crecimiento a partir de endeudamiento para la inversión pública, algo que no está dando resultados positivos”, explicó.
 
NO SE LOGRÓ EL MÍNIMO DE 4,5%
El Decreto Supremo 1802 instituye el Segundo Aguinaldo “Esfuerzo por Bolivia” para los servidores públicos, trabajadoras y trabajadores del sector público y privado del Estado Plurinacional, que será otorgado en cada gestión fiscal, cuando el crecimiento anual del PIB, supere el 4,5 por ciento.
Desde entonces, el beneficio  se pagó en las gestiones 2013, 2014, 2015 y 2018, mientras que no se hizo efectivo en 2016 y 2017. Nuevamente se lo excluirá en 2019.
 
ANÁLISIS
Gabriel Espinoza. Economista.
El modelo de crecimiento no funciona y hay que replantearlo
Hay una caída de más de 1,5 por ciento respecto al mismo período del año pasado, realmente grande. La mayor causa es la contracción de los hidrocarburos. Es muy preocupante porque devela una vez más la dependencia de la economía boliviana de este rubro, algo que el Gobierno ha tratado de negar por todos los medios.
También está la construcción, en el período anterior creció 6,5 por ciento, pero en este último sólo 2,2 por ciento, cifra muy baja pese al impulso que intentó darle el Gobierno con la inversión púbica.
En el lado del consumo llama la atención los  productos que no se han podido vender y se han acumulado en 31 por ciento. Esto junto con la caída de importaciones y baja inflación sugieren que las empresas no están vendiendo lo suficiente.
Otro problema es la caída de inversiones. En el anterior período, había crecido 9,5 por ciento, pero en el último se contrae en 0,5 por ciento. Si la inversión pública ha seguido en alza, la inversión privada, nacional y extranjera han sido menores, por el clima de inestabilidad social y falta de confianza en las instituciones.

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