Antes, hablar de incentivos laborales se reducía a favores especiales otorgados a unos "pocos elegidos", como tener un escritorio más grande. Hoy, esas prácticas están obsoletas; motivar implica pensar en actividades que realmente impacten a los integrantes de una oficina, como propiciar mayor equilibrio entre trabajo y familia.
Cuando se logra ese balance, la productividad del empleado aumenta un 2% y el ausentismo se reduce un 20%, afirma Nuria Chinchilla, del Centro IESE Business School./CNN Expansión
No hay comentarios:
Publicar un comentario