En esa perspectiva, señala que la agenda patriótica del bicentenario debe incluir una política nacional de empleo, dirigida a contribuir a modificar el modelo primario exportador.
La formulación y ejecución de programas agresivos de carácter nacional debieran facilitar y brindar oportunidades a jóvenes universitarios titulados o en situación de egreso.
Se debe priorizar, por ejemplo, la titulación y, por otra, la inserción laboral. En el primer caso, dirigido a universitarios que tienen la condición de estudio-trabajo, bajo la modalidad de pasantías en entidades públicas para facilitar la movilización de la inversión pública, además la conexión con el sector empresarial, que ejecuta recursos.
Para jóvenes profesionales titulados, se trata que las entidades territoriales autónomas canalicen, vía pasantías (de carácter más laboral), una adecuada inserción laboral a través de acuerdos institucionales público-privado con las empresas ejecutoras de inversión pública y, por otra parte, permita el fortalecimiento institucional en las áreas más críticas de las entidades públicas.
Por otra parte, los decretos supremos 29272, 29565 y 1321 dan las respectivas competencias a las entidades territoriales autónomas para la formulación, elaboración y ejecución de acciones destinadas a la promoción del empleo de universitarios.
La matriculación de jóvenes en el sistema nacional de la universidad privada entre 2000-2009 revela una variación de 44.357 (2000) a 93.822 (2009), lo cual representa un incremento de 111,52% en la acogida de estudiantes de nivel superior, con una tasa anual promedio de crecimiento de 9,5%. La problemática del empleo y desempleo está condicionada por el modelo primario exportador.
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