Ventajas
Para la psicóloga, Virginia Carvalho, que un adolescente trabaje bajo el consentimiento y supervisión de los padres presenta muchas ventajas, entre ellas:
Responsabilidad: "Asumen el sentido de responsabilidad hacia un superior que no es su padre o madre", apuntó Virginia.
Tiempo: No es lo mismo despertarse para ir a clases, que ir a trabajar. "Se organizan mejor, porque deben desayunar y en algunos casos hasta prepararse almuerzo", sostuvo.
Sacrificio: Con el conjunto de tareas que deben realizar durante una jornada de trabajo, no les queda tiempo para muchas que harían en caso de no trabajar.
Valor del dinero: "Se dan cuenta que los recursos que consiguen sus padres no llegan tan fácil como creían", apuntó.
Crecimiento personal: A decir de Leonela Quintana, trabajadora social, trabajar en la adolescencia les ayuda a crecer y madurar más rápido.
Desventajas
Ahora bien, no todo es color rosa, puesto que trabajando los chicos también están expuestos a muchos peligros, entre ellos:
Explotación: puesto que se trata de mano de obra barata y ocasional, muchos contratistas abusan de esa condición.
Distracción: Las actividades familiares y personales deben seguir siendo parte de las prioridades de los adolescentes, "porque no es justo que quemen etapas", señaló Carvalho.
Interés: "Se debe dejar en claro que solo será durante las vacaciones, porque lo principal son los estudios", apuntaron las especialistas.
Alimentación: A decir de las profesionales otro de los aspectos que los padres deben seguir de cerca es la alimentación, qué comen y cuándo lo hacen.
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