Esto denota una gran redistribución de ingresos al interior de los trabajadores en favor de la mano de obra menos calificada y en desmedro de la mano de obra más calificada.
Desde un punto de vista socialista, “igualitarista” lo señalado puede calificarse de exitoso, pero desde el punto de vista de la eficiencia económica puede significar lo contrario. ¿Por qué? Los que reciben el salario mínimo son la mano de obra menos calificada. Si éstos mejoran sustancialmente su capacidad de compra y no así la mano de obra más calificada, la señal que se está dando es: ¿para que estudiar una profesión, para que esforzarse para alcanzar puestos ejecutivos si la remuneración no compensará el sacrificio?
La determinación del salario mínimo se generalizó durante el siglo XX. Fue la consecuencia del dominio de la ideología socialista en el mundo y de la idea marxista de que el obrero es explotado. Fue el resultado de suponer que en la relación laboral la parte débil está dada por los oferentes de mano de obra, que son los trabajadores, y la parte fuerte -y abusiva- estaría dada por los demandantes, que son las empresas. Hoy, son pocos los países donde el salario mínimo no existe. Hace poco Hong Kong lo ha introducido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario