09 junio 2016

Exposición a humos, gases y polvos dañan la salud en el trabajo

Estar en contacto con sustancias peligrosas de manera frecuente constituye en un riesgo para la salud, sobre todo para los pulmones y el sistema respiratorio.

Máscaras, cascos, overoles, barbijos y hasta guantes pueden evitar este tipo de daños. El ingeniero industrial especialista en salud ocupacional Pavel Sanabria informó que el polvo derivado de madera, carbón, pesticidas, fibra de vidrio, trabajos de construcción y el humo en fábricas que trabajan con materiales orgánicos, gases, vapores son tóxicos para el organismo y por ende traer consecuencias a la salud.

Bronquitis, inflamación de garganta, irritación de los ojos y de las vías respiratorias o la nariz, además de asma y enfermedades de lo pulmones, entre ellos cáncer pueden ser las consecuencias de estar en contacto con estas sustancias.

Manifestó que también puede haber daños en la piel cuando no hay la protección que se requiere.

Según el portal familydoctor.com, un empleado con una de estas condiciones tiene problemas de respiración, tos, fiebre, dolores musculares y malestar general unas cuatro y seis horas después de haber sido expuesto a la substancia. Si estos síntomas son frecuentes en el trabajo, el patrón es una clave de que la enfermedad puede estar relacionada con el lugar de empleo.

Cuando se presentan este tipo de cuadros lo más adecuado es acudir a un médico laboralista para que este le haga un diagnóstico. Sanabria manifestó que la visita debe ser lo más antes posible una vez que se tengan señales de los efectos en la salud.

Si no puede acudir a este tipo de especialista debe contarle a su médico general o de familia toda la situación para que se identifique de manera adecuada la patología.

Puede ser de mucha ayuda el hecho de contar con un registro de las sustancias que hay en su fuente laboral para que su médico pueda medir el riesgo al que está expuesto.

Algunos de los trabajos donde más se corre riesgos son los de los bomberos, construcción, empleados de aserraderos y algunas plantas industriales.



Las afecciones principales son a los pulmones

Las partículas de aire provienen de diversas fuentes, como fábricas, chimeneas, tubos de escape, incendios, minas, obras de construcción y la agricultura. Si son más finas más fácilmente pueden dañar a los pulmones, debido a que son inhaladas con mayor facilidad y ser absorvidas por los pulmones.

Si las personas que están expuestas a sustancias tóxicas fuman, deben dejar de hacerlo para evitar el desarrollo acelerado de enfermedades.

A continuación describimos algunos de los síntomas, consecuencias que pueden generar las enfermedades más peligrosas ocasionadas por la aspiración de ciertas sustancias de polvo de tipo orgánico e inorgánico.

Neumoconiosis

Es la enfermedad en la que hay polvo dentro del pulmón. Es causada por inhalación prolongada de polvos inorgánicos, puede ser desde un aerosol hasta partículas de carbón.

La tos crónica y la fatiga son sus principales causas. En algunos casos se puede volver irreversible.

Su diagnóstico se hace mediante una radiografía del tórax.

Asbestosis

Las fibras de asbesto pueden liberarse al aire al perturbar materiales durante el uso del producto, por ejemplo, en demoliciones, mantenimiento, reparación y renovación de edificios o viviendas. Los constructores están más expuestos. Puede generar rigidez y dolor torácico y puede ser hasta cancerígeno. Todavía no existe un tratamiento para la enfermedad.

Silicosis

El dióxido de silicio que está en la arena, rocas granito y cuarzo puede ser mortal.

Si se respira con frecuencia puede llegar a inflamar los pulmones afectando su elasticidad. Las personas que sufren por esta enfermedad son constructores, mineros.

Los síntomas son sudoración, fiebre fatiga, dolor de labios y sensación de falta de aire.

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