31 diciembre 2012

En ‘La canastería’ se cultiva un oficio ancestral

Sap’as, balayas, ch’oqos, y aysanas son parte de la diversidad de canastas confeccionadas en Villa Asunción-Cota, Quillacollo

A orillas del río Tacata y rodeados de ch’illkas y cañahuecas viven más de 30 familias de Villa Asunción-Cota, que desde hace más de cinco generaciones se dedican a la confección de canastas de todos los tipos y para todas las necesidades.

Sap’as y balayas para las panaderías, aysanas para las alasitas, canastillos para las tradicionales wallunk’as (columpios), y ch’oqos para el traslado de frutas son parte de la producción que destaca su aporte a la producción y la cultura de todo el país.

‘La Canastería’ es el nombre con el que la gente reconoce este lugar, está ubicada a 3 kilómetros al oeste del centro poblado de Quillacollo, en la zona de la populosa chichería “Chernobyl”.

La habilidad en la confección de canastas de estas familias son preferidas por comerciantes que llegan desde Santa Cruz, Oruro y La Paz para trasladarla hasta todos los rincones del país en las tradicionales ferias semanales.

Floristas, panaderos, rosqueteras, chicheros y fruteros son quienes aún dependen de estos productos que además de no contaminar conservan y adornan su producción según su requerimiento.

Contadas familias en todo el departamento mantienen este oficio. Al noreste de Quillacollo quedan algunas en la localidad de Chulla, especializados en canastas de cañahueca, en el trópico la especialidad está abocada a la tawara, para las canastitas de flores, en Punata sólo las canastas de cañahueca, pero sólo en Villa Asunción de Quillacollo se produce con ch’illka, sau sau, cañahueca.

Lo que para algunos es una mala yerba, para estas familias son el sostén de su vida.

“Cada vez es más difícil conseguir el material”, señala Carla Arias, quien tiene que emprender viajes más largos para recolectar material.

“Con tanta construcción, la gente corta de raíz la caña y las ch’illkas y así poco a poco está desapareciendo”, expresa.

Viajes hasta Cliza, al norte de Tiquipaya y Punata deben realizarse para conseguir el material.

Actualmente los ríos son la principal fuente de abastecimiento de estos productos. Sin embargo cada vivienda conserva un espacio en sus jardines y huertos para que estos arbustos crezcan en toda su plenitud.

Sentados en el pasto, bajo un árbol los niños despojan a las ramas de todas sus hojas, para que luego sean secadas. Los adultos y ancianos son los encargados de realizar el armado.

“Antes nuestros abuelos salían en burros desde las 3 de la madrugada para llegar en la noche”, cuenta Carla. Actualmente, hijos, nietos y bisnietos continúan el legado artesanal que se ve amenazada por productos industriales como los bañadores, fuentes y bolsas de plástico.

Productos como las maletas que tenían una tapa para poder trasladar a los conejos, gallinas y otros animales al mercado, son casi inexistentes.

“Casi ya no hacemos, sólo a pedido, porque la gente prefiere manejar sus animales en cajas de madera o canastillos de metal”, expresa una anciana, Florencia Encinas.

Hijos, nietos y bisnietos de las familias Aleluya, Encinas, Antezana, Muriel y Solíz conservan orgullosos este ancestral oficio.

Permanentes inundaciones en la zona amenazan la producción

La confección de canastas es el único sostén económico para la mayoría de estas familias. Los constantes desbordes del río durante la temporada de lluvias son su principal amenaza.

“Yo prefiero que el agua se lleve mi casa, pero no mis ch’illkas”, expresa Carla quien atesora su depósito de material que le tomó mas de cinco años aprovisionarlo.

En febrero de este año las aguas llegaron a afectar varios depósitos de las familias en este sector; durante toda la noche tuvieron que trasladar los amarros que no fueron alcanzados por el agua. “Cuando se moja las ramas ya no sirven, se rompen”, explica Joel.

Los vecinos reprochan la desigual ayuda brindada por la Alcaldía. El apoyo para la reconstrucción de viviendas no fue adecuadamente controlada, ya que algunas familias pudieron construir dos viviendas y otras ninguna.

Luego de esta experiencia, a principios de año, el material para la confección de canastas ocupa el lugar más seguro de las viviendas. Piden a la Alcaldía celeridad en las obras de prevención de inundaciones.


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