05 octubre 2014

Bolivia vive una “época de oro” con abundante mano de obra

"Bolivia actualmente está con una población que no pide mucho, sino que más bien tiene la capacidad de dar". Así definió el investigador del Centro de Estudios de Población (CEP) de la Universidad Mayor de San Simón, Jorge Miguel Veizaga, al bono demográfico por el que hoy está atravesando el país.

Este fenómeno (bono demográfico) no es más que la abundancia de gente que se encuentra en edad productiva, frente a una escasez de personas dependientes económicamente.

Según datos del último Censo Nacional de Población y Vivienda, exactamente 60.7 por ciento de los bolivianos tiene entre 15 y 65 años, edad considerada por los expertos como altamente productiva.

En contraste con esta cifra elevada, en el país hay apenas 4.6 por ciento de adultos mayores, es decir personas que superan los 65 años.

Veizaga indica que este sector es uno de lo más vulnerables de la sociedad, pues necesita servicios médicos especializados y cuidados. Asimismo, los ancianos representan un gasto para el Estado, debido a los bonos y pensiones que perciben mensual o anualmente.

La población restante que hay en Bolivia son niños y adolescentes entre 0 y 14 años, la mayoría es sustentada económicamente por alguien.

Sin embargo, ni la suma de ambos sectores supera a la población generadora de economía que hay en Bolivia.

LO NEGATIVO

Aparentemente, el panorama en Bolivia es de color rosa. No obstante, Veizaga dice que si no se aprovecha el bono demográfico, el mismo puede convertirse en un pagaré demográfico.

Y es que en unas buenas décadas, cuatro o cinco, habrá una especie de tsunami poblacional de adultos mayores, debido a que el bono llegará a su fin.

Entonces, Bolivia tendrá una sociedad en pleno envejecimiento y el desempleo incrementará.

Es por eso que, según Veizaga, ahora es cuando las autoridades deben aprovechar el bono y esto solo es posible a través de la educación.

Veizaga añade que el Estado no solo debe generar empleos para la población productiva, sino también es urgente que la capacite y especialice.

“De nada va a servir que tengamos muchos jóvenes muy saludables y fuertes, pero que no saben hacer ciertas cosas o que no tienen conocimientos mínimos”, advierte.

“ES NORMAL”

El futuro que le depara a Bolivia parece apocalíptico, sin embargo, según Veizaga, no hay por qué alarmarse ya que es una transición demográfica que se repite en varios países del mundo.

Por tanto, es normal que de un período en el que hay bastante mortalidad infantil se salte a otro en el que la fecundidad es alta.

Cuando lo segundo sucede, significa que el país, cualquiera que sea, está invirtiendo más en la salud pública.

Sin embargo, el patrón indica que hay un momento en el que la población se da cuenta que no es necesario concebir muchos hijos porque ellos son un gasto más que una riqueza. Este cambio de mentalidad muchas veces responde a que la sociedad pasa de ser eminentemente rural a urbana, según Veizaga.

Es así como se van generando los procesos demográficos en cualquier parte el mundo.

A TIEMPO

Bolivia, según los expertos está a tiempo de salir airosa de este “época de oro”, la única acción que debe asumir el Gobierno es invertir en la educación de las personas económicamente activas.

El 8 por ciento de escolares aporta a su hogar

El 8 por ciento de los bolivianos que se encuentra en edad escolar aporta económicamente a su hogar.

Las funciones laborales que cumplen son, en su mayoría, informales, que son desarrolladas en horarios extracurriculares. Algunos incluso abandonan la escuela para cumplir con sus horarios de trabajo.

Abunda el empleo informal en el país

Entre 60 a 70 por ciento de los bolivianos cuenta con un empleo informal, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Solo la población restante está inmersa en el sector formal.

La mayoría de los informales es joven que se inicia en el campo laboral con pequeñas empresas de baja rentabilidad.

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